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  ¿Pueden los animales presentir las catástrofes? -  CRIMINALISTAS

Los terremotos no se repiten con la precisión de un eclipse, aunque obedecen a las leyes de la física. Sin embargo, mientras hoy se ha mejorado notablemente la predicción de los huracanes, los ciclones y los tifones, la realidad con los movimientos sísmicos es bien diferente. ¿Cómo puede ser que los radioastrónomos Arno Penzias y Robert Wilson descubrieran restos de la radiación cósmica dejada por la Gran Explosión (aunque pensaran que era mero ruido) y el hombre siga sin saber cuándo la tierra volverá a rugir? Lamentablemente así es. Pero, ¿pueden los animales presentir lo impredecible?

Quizás presentir no, pero percibir el temblor unos segundos antes que el ser humano sí. Al menos en el caso de los canes. Así lo atestigua Antonio Nogales, responsable de la Unidad Canina de Bomberos Unidos Sin Fronteras. Nogales recuerda cómo los perros que llevan al lugar de la tragedia «perciben antes que va a suceder una réplica que el hombre. Lo que no quiere decir que se trate de algo extrasensorial, sino que la réplica ya se ha producido, aunque el ser humano no la detecte hasta instantes después. Porque los perros perciben las réplicas fuertes 10 o 15 segundos antes que el hombre, ya que tienen una capacidad sensitiva mayor a los sonidos y a las vibraciones». «Entonces –prosigue– se ponen en alerta y sólo en algún caso concreto ladran. Después de la réplica reaccionan más inquietos, aunque en el caso de nuestros perros, gracias a la experiencia, apenas levantan la cabeza».

Destino Chile

El miércoles llegaron a Chile cuatro rescatadores de Bomberos Unidos Sin Fronteras con Drago, León y Sena, un perro de agua, un pastor alemán y un labrador. Partieron de España el martes, después de que el Gobierno chileno aceptara decir que necesitaban ayuda, tras unos primeros instantes afirmando lo contrario.

Durante estos días los animales habrán realizado en torno a 15 o 20 búsquedas al día. Cada una de ellas de dos o tres minutos de duración. El objetivo: conseguir rescatar vidas, cuantas más mejor. Para León no es su primera vez. Estuvo en el terremoto de Haití con un labrador (Fredo) y con un perro mestizo. Este último, Larry, apenas contaba con 1,8 meses cuando lo llevaron a Haití. Y por la falta de costumbre a los temblores de tierras, se puso más inquieto que el resto. Lo que no le impidió trabajar con soltura, pero sí dormirse con facilidad.

Similar opinión tiene Enrique Bruch, director general de la Unidad de Rescate con Perros de Cruz Roja. «Mucho antes de que se produzca un terremoto el perro lo detecta. En el caso de un tsunami, por ejemplo, el can percibe la ola antes de que el hombre lo vea. Los animales se alejan de la zona, salvo cuando están trabajando. Los perros se ponen más nerviosos, pero no ladran más que de costumbre, salvo si se les enseña a ladrar para ese fin. Ellos, sean de la raza que sean, al percibir una repetición de un terremoto se pueden mover un poco, levantar la cabeza, pero no se van si están adiestrados», precisa.

Ésta es la opinión de los que trabajan en el campo con ellos, en primera línea. Opinión que comparten expertos como Juan José Badiola, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios, y Miguel Ibáñez, director de la Clínica del Comportamiento Animal de la Facultad de Veterinaria, de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). «Es una percepción mecánica. Los animales al percibir vibraciones con frecuencias distintas, mantenidas en el tiempo o de diferente intensidad, salen corriendo en dirección contraria, de menor sensibilidad», explica Ibáñez.

¿Pueden los animales presentir las catástrofes?

Experimentos en China

Sin embargo, si uno quiere escarbar un poco a nivel científico, la bibliografía de estudios no es muy elevada, a pesar de los intentos de China. Allí «se ha experimentado con palomas para tratar de entender sus comportamientos frente a catástrofes como los terremotos. Estas aves tienen en las patas unos órganos sensoriales para captar las vibraciones (los corpúsculos de Herbst). Mientras que las que no fueron operadas presentaron un comportamiento de estampida previo, típico de ellas, previo a un terremoto, las palomas a las que se les había bloqueado el nervio transmisor al sistema nervioso central se mantuvieron quietas en esa misma circunstancia», explica Ángeles Vázquez, directora del Departamento de Zoología y Antropología Física de la Facultad de Biología de la UCM.

«Ahora bien –matiza–, habría que ver si esto mismo les sucede cuando están en obras en la zona o si se repite el mismo comportamiento cada vez que hay un terremoto». Por cierto que en el caso de las aves se suele decir que detectan cualquier cambio electromagnético, de modo que si el magnetismo se altera levantan el vuelo. Sin embargo, expertos del nivel de Eduardo de Juana, de Zoología de la UCM y presidente de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), aseguran desconocer esto.

De hecho, los propios propulsores de estos estudios, los chinos, decidieron dejar estas investigaciones, ya que tras diferentes experimentos comprobaron que «en ocasiones funcionaban y en ocasiones no», explica María José Jurado, investigadora del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

En cuanto a aquella teoría sobre que los animales actúan de manera extraña durante horas, días e incluso semanas antes de que se produzca un terreno «hay informes que así lo aseguran. Algunos científicos han estudiado esto, pero nadie ha encontrado aún una correlación significativa. Un problema es que los informes siempre llegan por el recuerdo, después del terremoto recuerdan que el animal estaba haciendo algo extraño antes del terremoto. Esto podría ser un efecto psicológico –tal vez los animales hacen cosas extrañas todo el tiempo pero sólo nos acordamos de ello después de un terremoto–, o bien podría ser posible que los animales pueden sentir que algo cambia en la Tierra, como las señales electromagnéticas. Pero si eso es cierto, nadie ha podido siquiera acercarse a probarlo», asegura Harold Tobin, del Departamento de Geociencia de la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos).

«Básicamente –añade–, hay un montón de anécdotas, pero no hay evidencia científica real, a pesar de que los científicos lo hayan estudiado. Así que no queda claro si hay alguna verdad en esta idea».

Similar opinión tiene Luis Sáenz de San Pedro, de Geólogos del Mundo. «Se han relatado casos concretos sobre el terreno, pero no sucede siempre, por lo que no está probado científicamente».

Para el investigador científico del Instituto de Geofísicas de la Universidad de Texas (Estados Unidos), Sean Gulick, se trata sólo de algo anecdótico. «Sólo parecen ser historias anecdóticas y no ciencia pura. ¿Quién sabe lo que se puede descubrir en el futuro, pero en la actualidad esto no es otra cosa que un “viejo cuento de esposas”».

«Lo que puede ayudar a predecir grandes terremotos –prosigue– es que se produzcan temblores más pequeños antes que uno grande, ya que la posibilidad de que tenga lugar un terremoto después de varios temblores pequeños se incrementa, por eso se están monitorizando. El problema es que no estamos seguros ni de cuántos temblores se tienen que producir antes ni de dónde se tienen que generar antes del gran temblor».

En definitiva, aún estamos muy lejos de saber con antelación si se va a producir un movimiento sísmico. De hecho, incluso aunque el hombre «que se fía más de una máquina que de lo que él pueda percibir, se percatara de ello gracias a los animales no habría tiempo suficiente para reaccionar», concluye Ibáñez.

En alerta, no ladran más: Los ciudadanos de Haicheng (China) detectaron, en 1973, cómo los perros empezaron a comportarse de forma errática antes del terremoto de intensidad 7,3. Muchos murieron, pero se calcula que se salvó la vida de 150.000 personas. A pesar de la creencia, los canes no ladran más de lo normal.

Los elefantes se alejan

El tsunami del año 2004 es un ejemplo del comportamiento de los elefantes. Allí, los elefantes porteadores de turistas les salvaron la vida al dirigirse hacia el interior. En algunas zonas afectadas no se encontraron cadáveres de animales (ni elefantes, ni felinos ni monos) porque habían huido. Aunque éste es sólo un caso.

Las serpientes abandonan la madriguera

Las serpientes, las ratas, los topos y las comadrejas abandonan sus guaridas, como lo hacen las abejas y las hormigas. Se piensa que el abandono de la madriguera de las serpientes que están en hibernación podría deberse a un aumento de la temperatura del suelo y de gases sulfurosos previos a algunos fenómenos sísmicos. No siempre sucede.

¿Los peces de agua dulce flotan?

El aumento de CO2 y de gases sulfurosos podría ser el culpable de que en ocasiones se haya registrado la flotación de los peces de agua dulce. Por cierto, el pez de la foto es un dojo, originario del este asiático, hoy convertido en un invasor.

Las palomas salen en estampida

En China se ha experimentado con palomas. Les han quitado unos órganos sensoriales que tienen en las patas. Las que los conservan salen en estampida al captar las vibraciones de los terremotos, las operadas se quedan quietas. Pero con otros ruidos también.

Tiburones y cambios electromagnéticos

Los tiburones podrían detectar cambios electromagnéticos tal y como hacen muchos animales que los utilizan en sus sistemas de navegación para desplazamientos tales como las migraciones (como las de las aves). No hay consenso.











Fuente:
La Razón


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