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Las técnicas de contrainteligencia: utilidad para la empresa - CRIMINALISTAS
En el Master Ejecutivo en Dirección Integrada Militar y Empresarial (MEDIME), se estudian, tratan y se realizan las prácticas convenientes, de conocimientos científicos surgidos en el hacer bélico, pero que son perfectamente extrapolables al hacer empresarial y a las Administraciones Públicas, siendo uno de ellos, objeto de la presente columna, la consideración de la contrainteligencia militar como ciencia y su conversión en “contrainteligencia competitiva”, exponiendo este adjetivo dado que vivimos en un mundo en pura competencia, disponiendo de unos factores claves del éxito que debemos preservar su difusión hasta el momento oportuno, una información vital para la supervivencia de la organización, unos datos de carácter personal que por imperativo legal tenemos que proteger y otros aspectos que puestos en conocimientos de terceros podrían dañar al conjunto de la entidad, bien en sus bienes materiales e inmateriales o a las personas.
Vivimos en una permanente guerra empresarial, en donde el campo de batalla son las mentes de los potenciales clientes, pretendiendo, todos los que participan en la guerra, que se focalicen en los productos de los que somos autores. Pero lógicamente no estamos solos en el mercado, sino que existen otros adversarios que pretenden lo mismo que nosotros. Por ello con nuestro Plan de Inteligencia Competitiva, ponemos todos los resortes necesarios para enterarnos con la suficiente anticipación del escenario futuro del competidor, pudiendo de esta forma posicionarnos convenientemente e incluso adelantarnos a sus intenciones. Pero el competidor querrá conocer, con su Plan de Inteligencia Competitiva, lo mismo que nosotros queremos de él, por lo que deberemos disponer del necesario Plan de Contrainteligencia, con objeto de impedir que conozca la información sensible que queremos proteger.
No solamente vivimos en un mundo empresarial, sino que nunca en la historia de la humanidad, el respeto, no ya a los derechos humanos, sino a la persona ha sido tan grande. La herramienta informática ha provocado que si desde el nacimiento de una persona, se van introduciendo datos sobre ella a lo largo de su vida, se tendrán más datos que los que la propia persona pueda recordar. Datos privados y sensibles, que aunque se encuentren en los archivos papel, mecanizado o audiovisuales de las organizaciones, tanto públicas como privadas, es necesario preservar, siendo recogido todo ello en la Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo, de 24 de octubre de 1995, y en la Ley Orgánica de Protección de Datos 15/1999, de 13 de diciembre.
Así mismo la información que poseemos es “conocimiento” de nuestra empresa, es decir un recurso como puede ser el capital o el trabajo, estando sujetos a los mismos riesgos, que puede ocasionar su deterioro, destrucción o inutilización, por lo que también hemos de proteger a la información/conocimiento de ellos.
Vemos pues claramente que existen tres grupos de amenazas contra la información que posee nuestra organización:
La de los competidores.
A la intimidad de las personas.
A la corporación.
Pues bien todo es objeto de la contrainteligencia, debiendo disponerse de los directivos, con la preparación necesaria para vislumbrar las amenazas, analizarlas e implantar medidas de protección.
Se ha puesto el énfasis en la empresa, pero no hay que olvidar a las Administraciones Públicas, que disponen de información confidencial que no puede salir al exterior. Como ejemplo, podemos decir que cuando nos encontrábamos adecuando una consejería de una comunidad autónoma a la Ley Orgánica de Protección de Datos, existía una información sensible, consistente en los proyectos presentados por empresas y autónomos solicitando una subvención de la Administración, el cual si era conocido por terceros, podía dar al traste con la innovación que se pretendía y la cuota de mercado a obtener.
Alvin Toffler, uno de los más eminentes futurólogos del mundo empresarial, indicaba en su libro “Power Shifts”: “La información juega un papel cada vez más importante en nuestra civilización. La información llega a ser a veces más importante el funcionamiento de la empresa que el acceso al capital”.
Federico I el Grande de Prusia, en su tratado a sus generales les decía: “Se puede perdonar el ser derrotado, pero nunca el ser sorprendido”, dando énfasis a la importancia que tenía la información.
Así, toda organización para mantener la seguridad de su información debe disponer:
De un Plan de Contrainteligencia Competitiva.
De un Servicio de Protección de la Información (SPI), abarcando también a los datos de carácter personal.
De un Documento de Política de Seguridad de la Información.
De un Manual de Seguridad de la Información.
De un Documento de Seguridad correspondiente a los ficheros de carácter personal.
La seguridad de la información puede llegar a ser una obsesión y tratada como tal puede llegar a coartar la libertad de acción de una organización empresarial o pública, siendo este reto uno de los que planteamos en el master, el diseñar una protección que sea como una caja fuerte y que al mismo tiempo sea “invisible”.
Fuente:
Rafael Vidal Delgado
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